Pilates en grupos reducidos: la importancia de adaptar el trabajo a cada persona

Pilates en grupos reducidos: la importancia de adaptar el trabajo a cada persona

Pilates: el mismo ejercicio no significa el mismo trabajo

En una sesión de Pilates varias personas pueden estar realizando aparentemente el mismo movimiento. Sin embargo, lo que ocurre en cada cuerpo puede ser completamente diferente.

Nuestra movilidad, postura, fuerza, coordinación, hábitos cotidianos y posibles lesiones previas condicionan cómo realizamos un ejercicio. Mientras una persona puede necesitar mejorar la movilidad de una determinada zona, otra puede necesitar ganar estabilidad o aprender a controlar mejor ese mismo movimiento.

Por eso, una buena práctica de Pilates no debería basarse únicamente en seguir una secuencia de ejercicios, sino en entender qué queremos trabajar y cómo responde cada cuerpo.

💭 ¿Sabías que… nuestro cuerpo puede modificar inconscientemente un movimiento para compensar una falta de movilidad o control en otra zona?

¿Por qué importa adaptar los ejercicios?

Nuestro cuerpo es especialmente bueno encontrando alternativas para conseguir un movimiento.

Si una zona no tiene suficiente movilidad o control, otra puede asumir parte del trabajo. Estas compensaciones no tienen por qué ser problemáticas por sí mismas, pero conocerlas permite entender mucho mejor cómo nos movemos.

En Pilates podemos modificar multitud de variables: el recorrido de un ejercicio, la posición inicial, los apoyos, la resistencia o su dificultad.

Esto hace posible trabajar un mismo objetivo desde diferentes puntos de partida.

Y ahí está una de las claves: adaptar no significa hacer un ejercicio más fácil, sino encontrar la forma adecuada de trabajarlo para cada persona.

¿Qué aportan los grupos reducidos?

Trabajar en grupo tiene un componente social y dinámico muy interesante. Sin embargo, cuanto mayor es el grupo, más difícil resulta observar con detalle cómo realiza cada persona los movimientos.

Los grupos reducidos permiten encontrar un punto intermedio: compartir la sesión y sus objetivos sin perder la atención sobre cada cuerpo.

En Vivo Fisioterapia trabajamos con grupos de un máximo de cinco personas, buscando además que quienes comparten sesión tengan objetivos similares o compatibles.

De esta manera, la sesión puede plantearse alrededor de unas necesidades comunes y, al mismo tiempo, realizar pequeñas adaptaciones cuando una persona lo necesita.

🟢 Clave Vivo: tener un objetivo común no significa que cinco cuerpos tengan que trabajar exactamente de la misma manera.

Observar el movimiento también forma parte del trabajo

A veces no somos conscientes de nuestras propias compensaciones.

Podemos elevar un hombro al mover el brazo, cargar siempre más peso sobre una pierna o utilizar en exceso la zona lumbar para conseguir un movimiento que debería repartirse entre diferentes estructuras.

En un grupo pequeño resulta más sencillo observar estos detalles y hacer correcciones durante la práctica.

Además, cuando las sesiones están guiadas desde la fisioterapia, el movimiento puede entenderse teniendo en cuenta aspectos como la anatomía, la biomecánica, posibles lesiones previas o las limitaciones particulares de cada persona.

No se trata de buscar una ejecución idéntica para todos, sino de comprender qué sentido tiene cada ejercicio para la persona que lo está realizando.

¿Y si tengo dolor o una lesión previa?

Tener una lesión previa o determinadas molestias no significa necesariamente que haya que dejar de moverse. Pero sí puede significar que algunos ejercicios deban modificarse.

Una molestia lumbar, una lesión de hombro o una limitación de movilidad de cadera pueden cambiar la forma adecuada de realizar determinados movimientos.

Por eso, cuando existe dolor, es especialmente importante no limitarse a reproducir ejercicios de forma automática.

La posibilidad de adaptar posiciones, recorridos o dificultad permite que el trabajo evolucione de acuerdo con las necesidades de cada persona y, cuando es necesario, se combine con un abordaje específico de fisioterapia.

Pilates más allá de la sesión

Lo interesante de mejorar el control corporal es que sus efectos no tienen por qué quedarse dentro de una sesión de Pilates.

Conocer mejor cómo se mueve nuestra pelvis, aprender a utilizar diferentes zonas de la columna o identificar cuándo estamos generando una tensión innecesaria puede ayudarnos también en movimientos cotidianos.

Levantarnos de una silla, agacharnos, coger peso del suelo, trabajar durante horas delante de un ordenador o simplemente cambiar de postura.

El objetivo no es obsesionarnos con mantener una posición perfecta durante todo el día. De hecho, nuestro cuerpo necesita variar.

💡 Recuerda: muchas veces, la mejor postura es simplemente la siguiente. Cambiar de posición y ofrecer al cuerpo diferentes posibilidades de movimiento puede ser más interesante que intentar mantener una única postura «perfecta».

Trabaja en casa: explora cómo se mueve tu columna

Puedes hacer una prueba sencilla para empezar a prestar más atención a tu propio movimiento.

Colócate a cuatro apoyos, con las manos aproximadamente debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas.

Desde ahí:

  • Expulsa lentamente el aire mientras redondeas la espalda de manera progresiva.
  • Lleva suavemente la mirada hacia el abdomen.
  • Al inspirar, realiza el movimiento contrario poco a poco, abriendo el pecho sin buscar un recorrido forzado.
  • Repite varias veces lentamente.

Ahora cambia el objetivo del ejercicio: en lugar de intentar moverte más, intenta sentir mejor cómo te mueves.

¿Hay alguna zona de la espalda que se mueve con mayor facilidad? ¿Hay otra que parece permanecer prácticamente inmóvil? ¿El movimiento es fluido o notas que siempre aparece en el mismo punto?

Esa observación ya forma parte del trabajo de conciencia corporal.

⚠️ Importante: este es un ejercicio general de movilidad y no sustituye una valoración individual. Si tienes dolor, una lesión o una limitación concreta, es recomendable consultar con un fisioterapeuta para saber qué tipo de trabajo es adecuado para ti.

Conclusión: compartir sesión sin dejar de ser individual

Pilates permite trabajar movilidad, estabilidad, coordinación, respiración y control corporal. Pero cada persona llega a la sesión con un cuerpo, unos hábitos y unas necesidades diferentes.

Por eso, el formato en el que se practica también importa.

En Vivo Fisioterapia, en Chamberí (Madrid), realizamos nuestras sesiones de Pilates en grupos de un máximo de cinco personas, organizados en torno a objetivos similares y acompañados por fisioterapeutas.

Así, podemos aprovechar la dinámica del grupo sin perder algo fundamental: seguir mirando a la persona que hay detrás de cada movimiento.

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